Buscando la felicidad

 

Parece que todo va volviendo a la normalidad. Voy intentando hacer vida normal (valga la redundancia), aunque me cuesta bastante y me canso enseguida. Pero al menos estoy un poquito más animada y con ganas de seguir adelante (cosa que antes no tenía, ni ganas de respirar siquiera). Esta es una semana muy importante, porque me lo juego todo a una carta. Necesito estar bien ya porque me he propuesto volver a trabajar el lunes, así que a darlo todo toca.

Para empezar, hoy vuelvo a retomar contacto con mi preciado yoga, en casa y con mucha calma, eso sí. Tengo un ‘mono’ impresionante. Lo echaba mucho de menos y me daba miedo hacerme daño, pero empezando poquito a poco todo va saliendo rodado. Es muy importante para mí decidirme volver a intentarlo porque he cogido mucho miedo a empeorar y me tengo que ir soltando. Me es difícil porque al complicarse tanto la recuperación lo hago todo con pies de plomo, y porque sigo sintiendo dolor.

No sé cuándo acabará esa sensación de que te estén retorciendo por dentro, es tan molesta y dolorosa (según el momento). Me han dicho que tenga paciencia, ya que el cuerpo se tiene que ir acostumbrando a su nuevo estado, que los órganos se tienen que recolocar y acomodar ellos solitos. Pero no se me da bien darme tiempo a mí misma. En lo que a mi persona respecta, lo quiero todo al momento y bien hecho, no me doy margen ni de tiempo ni error. Eso es algo que debo modificar en mi comportamiento.

Así que ese mi siguiente paso a seguir, confiar en mi misma y luchar día a día por continuar adelante, aunque parezca difícil. Y recordando que tengo a mi alrededor gente en la que apoyarme en caso necesario, aunque no me guste tener que pedir ayuda. Siempre hay alguien que te da la mano sin tener que pedírsela. Aprovecharé para aprender de los problemas buscando el lado positivo de las cosas (todo tiene algo de positivo, aunque no lo podamos ver).

Y es que, aunque pasemos por malos momentos, siempre hay una manera de salir de ellos, por remota que sea. Busquemos la salida de esos momentos y la entrada hacia la felicidad. Y recordemos que dicha felicidad está en las pequeñas cosas.

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De todo se sale

Quiero compartir con vosotr@s mi experiencia: hoy hace tres semanas que me intervinieron quirúrgicamente, me hicieron una Colicestomía (me quitaron la vesícula). Llevaba sufriendo desde Octubre unos dolores horribles, nauseas, vómitos… y al final no me he podido librar de la operación, tenía una piedra que cada vez crecía con más rapidez y, por lo visto, era la causante de todos estos síntomas.

Me dijeron que era una operación sencilla, por laparoscopia y sin complicaciones. Con una recuperación lenta. Es cierto, la cirugía no fue complicada, todo y tener una vesícula muy hinchada a causa de mi espera para decidir pasar por quirófano. Pero desde el momento de despertar empecé a sentir dolor en otras partes de mi cuerpo no relacionadas con el Sistema Digestivo. Como un horrible dolor de clavículas, brazos y lo peor de todo pecho y caja torácica.

Cabe remarcar que mi tolerancia al dolor es bastante alta, ya que sufro dolores diarios a causa de la Artritis Reumatoide que padezco desde hace 18 años. Pues me era casi imposible respirar, ahora empiezo a respirar hondo cambiando el dolor torácico por molestias.

Lo peor de todo fue al llegar a casa, en el hospital te tienen controlada con medicación intravenosa en todo momento para calmar los efectos segundarios de la operación. Pero cuando intentas levantarte tu sola de la silla y ves que tienes que poner toda la fuerza que te queda en tus piernas débiles y temblorosas mientras tus articulaciones se niegan a responder y la dificultad respiratoria hace que el oxígeno no llegue a tu cabeza y te empiezas a marear… Tienen que ayudarte en todo momento, estar pendientes de ti como si fueras incapacitado. Y, por mi forma de ser, eso es horrible, algo que no soporto es que me traten con pena.

Por si tenía poco con ello, al cabo de cuatro o cinco días de la intervención, una de las heridas empezó a supurarme (la del ombligo, la más grande y dolorosa). Tenía dolor general y mucho en el ombligo. Andaba encorvada, tenía décimas de fiebre y aquello no paraba de supurar. Acabé en urgencias y con la maravillosa noticia (ironía mode on) de que tenía una infección. Las curas las había realizado correctamente pero mi Sistema Inmunitario (que funciona tan mal como le da la gana) tenía que hacer de las suyas, como no. Volví a casa con antibióticos, más dolorida si cabe, por haber estado hurgando en la herida (nunca mejor dicho) y súper decaída. No podía ser que lo estuviera pasando tan mal con algo “tan sencillo”.

Los días fueron pasando como pude, malestar general, dolor, descomposición, mi magnifica infección “on fire” y se le sumó una gran amiga: la infección de orina. Para mí fueron unos días de verdadera pesadilla. Creí que caería en depresión, lloraba mucho y, como es normal, sentía más dolor. Intenté darle la vuelta a mi situación, me centré en distraerme con jardinería, manualidades,… Y me acogí a que lo poco que comía me sentaba bien. No he vuelto a vomitar desde la operación. Parecía que iba saliendo de aquel pozo sin fondo y, muy poco a poco, encontrando mejoría.

Hoy ya puedo decir que, creo, que lo peor ya ha pasado. Llevo dos días levantándome de la cama sin necesidad de ayuda (con dolor, eso sí) y esta noche la he superado durmiendo sola en casa. La infección del ombligo pasó, dejé los calmantes fuertes y antibióticos. Sigo con infección de orina, descomposición, molestias y dolor leve. Pero lo voy superando y ya le voy viendo final a esto que había sido una pesadilla para mí.

Solo me falta intentar animarme, ya que no tengo ganas de nada y me canso enseguida. Pero eso ya es lo de menos, lo estoy superando.

Debemos pensar siempre en positivo, porque de todo se sale.

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Inspiración

La inspiración es esa amiga puñetera que cuando la estás buscando y esperando no viene, y n l momento más inoportuno aparece. Le da igual hora, lugar o situación, que ella se presenta diciendo ‘estoy aquí’ y ya te ves buscando algo donde plasmar lo que te cuenta al oído.

Después de una buena definición os explico el porque de este post: lo estoy escribiendo a las 3:55 de la mañana, en la cama y desde el iPhone. Eso sí, intentando que mi pareja no se despierte con la luz que emite la pantalla y con los ojos entornados. Ya os digo con anterioridad que no lo publico directamente, que pasará por una posterior lectura a una hora más decente y con los dos ojos abiertos.

Dicho esto empiezo…

Una de mis mejores amigas está embarazada y llevo todo el embarazo planeándole una baby shower para mi sobri y ahijado (si! Soy la orgullosa madrina). Sé lo que estaréis pensando: “vaya americanada”. Pues sí, lo es, pero me hace ilusión así que ahí sigo con mi cabezonería y para adelante. La cuestión es que soy un poco desastre, porque no confío mucho en mi misma y no me decidí a dar el paso antes, ya sólo queda un mes para verle la cara al bebé, se me ha echado el tiempo encima y sigo sin haber hecho nada.

Aprovechando que la semana que viene es el cumple de mi pareja y la excusa de que no puedo salir de casa (estoy recuperándome de una operación que ya os contaré en su momento, no tengo fuerzas ahora mismo), he decidido que voy a preparar dos fiestas en una. Así que ya me ves dándole vueltas a la cabeza con los preparativos, mirando ideas por internet y en vez de tirar por la vía fácil (comprar las cosas hechas), ideando como hacer la decoración y detalles a mano. Porque hay una máxima sagrada en mi: “Lo hecho a mano mola más”, y es que adoro el handmade, se le pone tanto cariño a esos detalles que los hacen únicos (más que nada porque no hay manera de que salgan dos iguales, jajajaja). Ya tengo varias ideas que he ido anotando y que mañana pondré a la práctica, hacerlo ahora lo veo un poco excesivo 😜. Empezaré con unos banderines de papel y un pastel de pañales, y ya lo que surja. Prometo contaros qué es lo que acabo haciendo, a ver si os gusta y podemos hacer un brainstorming (lluvia de ideas) que nos puede servir a todos en algún momento de nuestras vidas.

Voy a intentar conciliar el sueño, que ya va tocando… Na nit 😘

PD: Ahora que ya he colgado el post me pongo manos a la obra, a ver si las mismas se comportan, que tengo mucho trabajo por delante. Buenos díasc0276f428164b227314e53c5d9dcba21

 

“Mongetes màgiques”

He de reconocer que soy un verdadero desastre con la jardinería, nunca he conseguido mantener con vida una planta más de un par de semanas. Pero mi pareja me demostró que, con un poco de dedicación, estos seres vivos son súper agradecidos y te reconforta ver los resultados.

Lo nuestro empezó con un par de plantitas. Unos mini cactus que dimos como detalle en nuestra boda, nos aferramos tanto a conservar aquel recuerdo tan bonito (y tan vivo) que ya han cumplido su primer añito. Después decidimos aumentar nuestra familia verde con una planta de menta (que se nos sale del tiesto)  y una de tomillo. Plantas aromáticas por aquello de aportar algo más que color en nuestro balcón. Posteriormente nos encaprichamos de un fresal y nos da alegrías constantes en forma de flor. Están enormes y quedan preciosas ahora que ya hacemos vida fuera. Vamos enseñando fotos de nuestro rincón bonito a todo el mundo, son un orgullo.

Ya que parece que el tema de jardinería en pareja no se nos da tan mal, nos hemos ilusionado en seguir creciendo. Como en casa estamos cada vez más preocupados con la buena alimentación, hemos decidido crear un huerto urbano en el balcón. No nos fiábamos  mucho de los resultados y no queríamos volvernos locos comprando semillas así que nos decidimos para empezar por las de judías (mongetes, como las he llamado yo toda la vida).

Plantamos 4 o 5 “mongetes” en una maceta pequeña y las regamos y mimamos día tras día. No veíamos que creciera nada y pensamos que no habría agarrado (como se suele decir en la jerga ;)). Pero no perdimos la fe, y el día menos pensado allí estaba el primer brote, tan esperado y deseado que a punto estuvimos de montar una fiesta. Estábamos contentos, si, pero eso no era todo. Para nuestra sorpresa las “mongetes” crecían a pasos descabellados, una media de dos o tres centímetros diarios.

Cada vez que miramos la planta hay un nuevo brote. A este paso se nos hará una planta gigante. ¿Estamos hablando de que nos han crecido “mongetes màgiques” (“judías mágicas”)?

Resultat d'imatges de mongetes màgiques